se escriben las casas comprimendo los colores y contando las ventanas,
se abren las puertas un día a la semana, para no salir.
se hace de cenar una hora antes de que llegue del trabajo,
el objeto es mantenerse agusto,
si no hay mucho que pensar y nada que decir
o al revés.
es de día cuando se es de día, y no puede ser al revés.
no hablando de surrealismo.
por eso hay que servir el té a las tres,
hay que sentir como baja por la garganta un trago de caliente,
líquido que baja por la traquea agarrandose de la voz.
para no poder decir nada mientras se toma,
y sólo nos quede mirarnos a los ojos,
y sonreir.
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